Reiki para aliviar el estrés

Close up of angry man with steam coming out from his earsConceptos de estrés

Solemos escuchar con mucha frecuencia que el estrés es “el mal de nuestra época”, pero ¿de qué tipo de estrés se está hablando al afirmar esto?, en principio deberíamos repasar los conceptos de estrés para entender mejor esta problemática.

Es importante comenzar teniendo en cuenta que el estrés es una respuesta fisiológica y biológica natural de un organismo vivo ante un estímulo que generalmente representa peligro o que influye de alguna forma en la preservación de la vida del mismo, por ejemplo, un animal corre ante un incendio en su hábitat debido a un estado de estrés, pero también si siente hambre y ve una presa potencial ese estrés lo prepara para el ataque. Por lo tanto podemos convenir que el estrés es un sistema natural que pone en alerta al organismo, agudiza los sentidos y prepara nervios y músculos para una acción inminente para preservar su vida y esto ocurre tanto en animales como en humanos. Es un mecanismo de defensa, por consiguiente no está nada mal que se active cuando es necesario, el problema surge cuando esa activación es excesiva y sobrepasa los límites de lo natural o normal. En los humanos también hay situaciones de estrés que no necesariamente implican un riesgo en la supervivencia, por ejemplo al tener que cumplir con ciertas actuaciones que de no realizarlas correctamente significaría el fracaso y la crítica de otros, nuestra sociedad cada vez más competitiva nos enfrenta permanentemente a este tipo de situaciones que desencadenan estrés.

La ciencia distingue dos tipos de estrés: el estrés positivo o eustrés y el estrés negativo o distrés. El estrés positivo sería el que se mencionó al principio, es decir un proceso natural y habitual de adaptación, que consiste en una activación durante un período corto de tiempo con el objetivo de resolver una situación concreta que requiere más esfuerzo, generalmente vinculado a la supervivencia. El estrés negativo o distrés en cambio se refiere al que sobrepasa los límites de lo normal causando fatiga, mayores niveles de ansiedad, de irritabilidad y de ira, es este tipo al que podemos catalogar como “el mal de nuestra época”.

Dentro del estrés negativo, que es el que se aborda como problemática, la Asociación Americana de Psicología (APA, en sus siglas en inglés) reconoce tres categorías: estrés agudo, estrés agudo episódico y estrés crónico.

Estrés agudo: es la forma de estrés más común. Surge de las exigencias y presiones del pasado reciente y las exigencias y presiones anticipadas del futuro cercano. Exagerar con este estrés a corto plazo puede derivar en agonía psicológica, dolores de cabeza tensionales, malestar estomacal y otros síntomas.  La mayoría de las personas reconocen los síntomas de estrés agudo, es una lista de lo que ha ido mal en sus vidas: el accidente automovilístico que abolló el guardabarros, la pérdida de un contrato importante, un plazo de entrega que deben cumplir, los problemas ocasionales de su hijo en la escuela, y demás. Los síntomas más comunes son:

  • Agonía emocional: una combinación de enojo o irritabilidad, ansiedad y depresión, las tres emociones del estrés.
  • Problemas musculares que incluyen dolores de cabeza tensos, dolor de espalda, dolor en la mandíbula y las tensiones musculares que derivan en desgarro muscular y problemas en tendones y ligamentos;
  • Problemas estomacales e intestinales como acidez, flatulencia, diarrea, estreñimiento y síndrome de intestino irritable;
  • Sobreexcitación pasajera que deriva en elevación de la presión sanguínea, ritmo cardíaco acelerado, transpiración de las palmas de las manos, palpitaciones, mareos, migrañas, manos o pies fríos, dificultad para respirar, y dolor en el pecho.

Estrés agudo episódico: lo padecen aquellas personas que tienen estrés agudo con frecuencia, cuyas vidas son tan desordenadas que son estudios de caos y crisis. Siempre están apuradas, pero siempre llegan tarde. Si algo puede salir mal, les sale mal. Asumen muchas responsabilidades, tienen demasiadas cosas entre manos y no pueden organizar la cantidad de exigencias autoimpuestas ni las presiones que reclaman su atención. Parecen estar perpetuamente en las garras del estrés agudo.

Es común que las personas con reacciones de estrés agudo estén demasiado agitadas, tengan mal carácter, sean irritables, ansiosas y estén tensas. Suelen describirse como personas con “mucha energía nerviosa”. Siempre apuradas, tienden a ser cortantes y a veces su irritabilidad se transmite como hostilidad. Las relaciones interpersonales se deterioran con rapidez cuando otros responden con hostilidad real. El trabajo se vuelve un lugar muy estresante para ellas.

Los síntomas del estrés agudo episódico son los síntomas de una sobre agitación prolongada: dolores de cabeza tensos y persistentes, migrañas, hipertensión, dolor en el pecho y enfermedad cardíaca.

Estrés crónico: es el estrés agotador que desgasta a las personas día tras día, año tras año. El estrés crónico destruye al cuerpo, la mente y la vida. Hace estragos mediante el desgaste a largo plazo. Es el estrés de la pobreza, las familias disfuncionales, de verse atrapados en un matrimonio infeliz o en un empleo o carrera que se detesta.

El estrés crónico surge cuando una persona nunca ve una salida a una situación deprimente. Es el estrés de las exigencias y presiones implacables durante períodos aparentemente interminables. Sin esperanzas, la persona abandona la búsqueda de soluciones.

El peor aspecto de esta categoría de estrés es que las personas se acostumbran a él, se olvidan que está allí. Las personas toman conciencia de inmediato del estrés agudo porque es nuevo; ignoran al estrés crónico porque es algo viejo, familiar y a veces hasta casi resulta cómodo.

El estrés crónico mata a través del suicidio, la violencia, el ataque al corazón, la apoplejía e incluso el cáncer. Las personas se desgastan hasta llegar a una crisis nerviosa final y fatal. Debido a que los recursos físicos y mentales se ven consumidos por el desgaste a largo plazo, los síntomas de estrés crónico son difíciles de tratar y pueden requerir tratamiento médico y de conducta y manejo del estrés.

La visión del Reiki frente al estrés

En los párrafos anteriores se expuso el punto de vista más generalizado y aceptado por todos al hablar del estrés, que es la visión de las ciencias de la salud acerca de este problema, pero desde el Reiki nos atrevemos a mirarlo de otra manera.

Hasta aquí se propuso básicamente que el estrés es causado por una instancia externa y así parece a simple vista, pero ¿porqué entonces hay personas que se estresan al subir a un avión mientras que otras lo disfrutan? o ¿porqué hay quienes se paralizan en las alturas mientras que otros practican montañismo escalando paredes de piedra a cientos de metros?, parecería que la diferencia esta en el punto de vista de cada uno.

Por eso desde el Reiki miramos al estrés como algo que viene de adentro, aceptamos que no son los problemas los que provocan el estrés sino la manera de mirarlos, no son las situaciones sino la manera subjetiva de afrontarlas. Ante una instancia que genera estrés es interesante detenerse a tomar conciencia que no es la situación en sí la que está provocando esa tensión sino la manera en que se la está viviendo, cambiar la mirada puede aliviar el estrés.

 

sesion-cabezaCómo actúa el Reiki ante el estrés

Reiki es un método eficaz para aliviar el estrés negativo, actuando en primera instancia sobre los síntomas y luego, con su uso frecuente, sobre las causas, que como se dijo son más subjetivas que objetivas, por lo tanto la Energía trabajará aclarando la mente para que el individuo modifique su punto de vista en relación a la circunstancia que genera estrés, y lo que es más curioso, muchas veces hasta esas circunstancias cambian.

Son tres las formas concretas en las que Reiki actúa contra el estrés:

Aliviando los síntomas: Con las primeras sesiones la Energía reduce a corto plazo los síntomas del estrés, aportando sensación de paz y tranquilidad, aliviando la ansiedad y la depresión que acompañan al estrés. Llena de energía al individuo para afrontar mejor las situaciones estresantes. En lo físico ayuda a disipar tensiones musculares, dolores de cabeza, mareos, taquicardia, etc.

Cambiando actitudes: El Reiki a mediano plazo, comienza ayudando a ver la causa de nuestro estrés desde otro punto de vista. El individuo comienza a sentirse “distanciado” del problema, como observador y no como participante en ello, toma conciencia de la verdadera naturaleza de la situación estresante para entenderla de otra manera. Este cambio suele ser permanente y duradero, afectando nuestro día a día de modo completo.

Modificando situaciones: Este es tal vez el efecto mas curioso y difícil de creer para quienes nunca han experimentado el Reiki, pero es muy común y frecuente escuchar entre quienes lo han practicado que, por ejemplo, mejora el ambiente de trabajo, se alejan las personas conflictivas, las relaciones familiares se hacen cordiales, etc. es decir, que las situaciones que provocan estrés también se revierten para no provocarlo. Esto es debido a que quien recibe Reiki se integra con una Energía de alta vibración que es Energía de Amor Universal y en cierta medida la replica en su entorno provocando cambios beneficiosos. A largo plazo, se pueden experimentar los cambios necesarios para que desaparezca o cambie la situación que era, en un principio, el origen de nuestra actitud que creaba ese estrés interno.

 

Reiki como complemento de tratamiento psicológico

El estrés es naturalmente abordado por la psicología y la psiquiatría, la razón que Reiki sea reconocido como Tratamiento Complementario para estas áreas por la Organización Mundial de la Salud, la Seguridad Social Británica y el Instituto de la Salud de los EE.UU. es la facilidad con la que se puede integrar con tratamientos convencionales. En el caso concreto del estrés, sesiones de Reiki en combinación con terapias psicológicas actúan como “catalizador”, acelerando el curso de la terapia. Por eso siempre se recomienda que se consulte a los profesionales de la salud como primera medida ante cualquier caso en que el estrés sobrepase los limites de lo normal y comience a deteriorar la salud integral de las personas. El ser humano es muy complejo y por lo tanto se deben utilizar todos los recursos al alcance para cuidar su integridad física, mental y emocional, Reiki es una herramienta maravillosa que beneficia en todos los aspectos pero se debe complementar con los tratamientos que las ciencias de la salud han aportado para este propósito y así lograr un alcance realmente íntegro para la sanación definitiva.

 

Fuentes consultadas:
American Psychological Association (A.P.A.)
Fundación Sauce – Madrid – sanacionysalud.com

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